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Javier Miner (Pr. 1980): Para las facultades es clave preocuparse por colocar a sus graduados

Martes, 20 Noviembre 2018
Javier Miner (Pr. 1980): Para las facultades es clave preocuparse por colocar a sus graduados

Los antiguos alumnos el activo de una facultad

 

En el último número del periódico de Alumni DBA, en la sección contraportada, se entrevistó a Javier Miner, promoción 1980. A continuación puedes consultar la entrevista íntegra. 

 

Para las facultades es clave preocuparse por colocar a sus graduados

Casi 40 años vinculado a una facultad dan para mucho y si no que se lo pregunten a Javier Miner, que entró por las puertas de la ESTE en el año 1975 y ya permaneció vinculado a la universidad durante toda su carrera. «Aquellos años eran muy distintos a los de ahora. La carrera, las metodologías, los estudiantes incluso… pero es que era una sociedad muy distinta a la actual», rememora. «La Facultad, además, era muy pequeña, con un claustro reducido. Eso sí, teníamos un ordenador impresionante y nos enseñaban programas muy interesantes».


Por aquel entonces, el primer curso era selectivo por lo que quienes no aprobaban todo en cuatro convocatorias eran expulsados de la facultad. «Se fue entre el 40-50% de los que empezamos. Era muy exigente, y eso que durante las primeras promociones todos los cursos eran selectivos, así que era aún peor», reconoce.
Aun así, en aquella promoción de 1980 acabaron 128 alumnos, de los que solo 16 eran mujeres. «Pero batimos récord de afluencia de chicas, claro que a partir de entonces se batía récord cada año», sonríe Miner.


Al acabar se le propuso continuar vinculado a la ESTE, ahora en el papel de profesor. «Yo había trabajado y dado clases en una academia durante bastantes años mientras aún era estudiante así que cuando me comentaron para integrarme en la Facultad ya tenía experiencia docente, por lo que no fue tanto cambio. Era diferente porque yo era muy joven, el más joven de la Facultad, me gustaba el humor en clase y mi relación con los alumnos era distinta a la que podía ser la de otros profesores que llevaban muchos años».


Durante el tiempo que permaneció vinculado a la universidad, un total de 37 años, dio clases de Finanzas en la Licenciatura, en el MBA, en el Experto en Gestión Financiera de Pymes y a directivos de empresas y bancos; fue director de Estudios de la Facultad, director del Departamento de Finanzas y Contabilidad, director del Experto en Gestión Financiera de Pymes, e incluso publicó dos libros sobre matemática financiera… pero si de algo se enorgullece es de haber sembrado la semilla de algunos cambios en la Facultad. «Quería modificar muchas cosas, lo normal en la juventud». Y muchas cambió, «me ha tocado hacer cosas distintas y muy divertidas».

 

Empleabilidad
La principal vino motivada por su preocupación constante por la empleabilidad de los nuevos graduados. «Siendo yo estudiante nadie se preocupaba, acababas la carrera y te buscabas tú las salidas. Cuando empecé como profesor me interesé en todo el tema de las prácticas, de enseñarles cómo elaborar un CV, cómo comportarse en una entrevista, buscarles a qué empresas podían acceder… todo porque a mí me apetecía y me llevaba muy bien con el alumnado», detalla.


El entonces decano José Mari Echeverria vio la importancia de lo que Javier estaba comenzando y le encargó sistematizar aquellas actividades. «En 1987 creé y dirigí el Departamento de Relaciones Universidad-Empresa; puse en marcha el programa de prácticas profesionales de los estudiantes; las Presentaciones Corporativas en la ESTE y creé y dirigí el Departamento de Salidas Profesionales de la ESTE», enumera Miner.
Entonces, en un evento con empresas, el exprofesor comentó que «los antiguos alumnos eran el activo más importantes de una facultad. En aquellos momentos era decano Paco Olarte, que me preguntó por ese tema. Yo había leído sobre clubs de antiguos alumnos, le informé sobre ello, le gustó y así, en 1995, nació el Club Alumni ESTE», un nombre que, explica, se eligió porque se entendía en muchos idiomas.
Con la creación del Alumni, Miner pudo extender la bolsa de trabajo que en aquel momento funcionaba para los recién licenciados a los antiguos alumnos, «dando así un mejor servicio a las empresas» y rompiendo con el tópico al que hacía alusión en uno de los muchos artículos que escribió: 'La Universidad, ¿fábrica de... parados?’. «No tiene por qué ser así, pero elegí ese título porque era llamativo. Lo que sí se tiene que tener claro es que para las facultades la colocación de sus graduados es fundamental. Si no se colocan, los padres no van a mandar a sus hijos a estudiar allí. Más si eres una facultad privada con un coste añadido, por lo tanto tienes que dar ese plus y facilitarles el acceso a una buena carrera profesional. Luego ellos tendrán que superar el proceso de selección y ajustarse al perfil que demandan las empresas».


En cuanto a la evolución de la nueva alumni, tras la integración de las facultades, Miner reconoce que «no puedo ver mal a la Alumni DBA cuando yo monté el Club Alumni ESTE». «Sé que presta una cartera de servicios, como la bolsa de trabajo, el tema de carreras profesionales, etc. También se facilita el networking, y eso interesa mucho a los antiguos alumnos, sobre todo a los que han acabado hace tiempo y me parece muy interesante. Este networking entre profesionales que ocupan cargos directivos en empresas diferentes pero de sectores que se pueden cruzar… es muy importante».
 

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Fuente: Deusto Business Alumni