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Deusto Business Alumni

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Talento Alumni DBA internacional en Austria: Victoria Arguinchona Campo (Pr. 1991)

Jueves, 16 Enero 2020

"Mi impresión es que las empresas valoran de forma especial a los profesionales que aportan experiencia internacional"

En nuestra sección de Talento internacional, entrevistamos a Victoria Arguinchano (Pr. 1991), analista de mercado en la Oficina Económica y Comercial de España en Viena.


¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional hasta ahora?

He desarrollado toda mi trayectoria profesional en el ámbito del comercio internacional, tanto en el sector privado como en el público. Al finalizar la carrera, obtuve una beca de comercio exterior de la Cámara de Comercio de Bilbao que ha marcado mi trayectoria hasta el día de hoy. Desde aquí se lo agradezco a Ignacio Marco Gardoqui, que fue nuestro profesor en 5º de las asignaturas con más proyección internacional –Unión Europea y Comercio Exterior– y quien nos animó a presentarnos a las becas, porque entonces podíamos acceder a las de la Cámara, delGobierno Vasco y del ICEX. Como había ido al Colegio Alemán y hablaba el idioma, tuve la suerte de que mi destino fuera la Oficina Comercial de Viena.

A continuación, estuve trabajando como responsable de exportación para el área de países de habla alemana en un consorcio de exportación de siete pymes industriales vascas. La figura de los consorcios de exportacióntiene una dinámica muy particular ya que por una parte hay que mantener el equilibrio entre los propios integrantes del consorcio, pero además se encuentra como intermediario entre los clientes extranjeros y las fábricas. Éramos un equipo pequeño y fue una etapa en la que aprendí muchísimo. En la actualidad llevo casi 20 años –cómo pasa el tiempo– en la Oficina Económica y Comercial de España en Viena, los últimos 10 como analista de mercado. Nuestra labor consiste en la promoción de las relaciones comerciales bilaterales y de la atracción de inversiones con Austria y Eslovenia, así como con los organismos internacionales con sede en Viena (fundamentalmente Naciones Unidas y Osce), los tres con sus peculiaridades. Es un trabajo muy enriquecedor porque trabajamos con empresas e instituciones muy diferentes (pymes y grandes empresas, startups, asociaciones sectoriales, ferias,… de todos los sectores, desde frutas y hortalizas hasta infraestructuras de ferrocarril o Smart cities) y en temas muy diversos (búsquedas de socios comerciales, licitaciones, presentaciones de productos, jornadas técnicas, viajes de prensa, etc.). Resulta muy gratificante poder aportar nuestro granito de arena a la internacionalización de las empresas.


¿Con qué problemas te has encontrado para conseguir tu experiencia profesional?

Aunque afortunadamente se ha avanzado mucho, la internacionalización de las empresas, sobre todo en el caso de las pymes, carece a veces del enfoque estratégico necesario y los recursos que se dedican son escasos, pues todavía hoy los departamentos de exportación de muchas empresas continúan siendo unipersonales.

Más anecdótico puede ser haber trabajado en la exportación de bienes industriales, un mundo mayoritariamente masculino, donde viví situaciones bastante pintorescas como terminar en el Amsterdam Arena viendo un partido de la selección después de haber montado el stand en una feria en Maastricht.
 

¿Qué destacarías como más valioso para desarrollar un perfil internacional?
Sin duda, resulta fundamental el conocimiento de idiomas y una formación sólida. Pero también son importantes aspectos personales como la curiosidad por conocer nuevas formas de hacer las cosas, la flexibilidad y adaptabilidad para trabajar en un entorno diferente con gente de otras culturas, la capacidad de negociación y un poco de espíritu aventurero.

¿Qué crees que se puede mejorar en la formación universitaria para tener una mejor proyección internacional?
En primer lugar, me parece que debería insistirse más en el aprendizaje de idiomas, hoy en día el inglés se da por supuesto y es el idioma de comunicación incluso en las multinacionales españolas. Además, podrían potenciarse programas de intercambio formativo con otras universidades de todo el mundo, más allá del programa Erasmus. También podría ser interesante, como un siguiente paso a esta iniciativa que habéis lanzado desde DBA con esta sección en vuestro periódico, que antiguos alumnos que estamos en el extranjero compartamos nuestra experiencia con los alumnos. Y, sin duda, la posibilidad –no me gusta la palabra obligación– de realizar prácticas en el extranjero como primera toma de contacto con el mundo laboral a nivel internacional. Durante la carrera formé parte de Aiesec y tuve la oportunidad de hacer prácticas un verano en un banco turco en Ankara y otro en una pyme en un pueblecito del sur de Alemania. Fueron experiencias muy diferentes, pero las dos muy enriquecedoras.
 

A los estudiantes de último año, ¿que les transmitirías para convencerles de trabajar en el extranjero?
En mi opinión, los estudiantes de Deusto, debido a nuestra formación y a nuestros valores, partimos de una situación privilegiada a la hora de afrontar el mundo laboral. Para mí, trabajar en el extranjero ha supuesto un enriquecimiento adicional tanto a nivel profesional como a nivel personal. La posibilidad de conocer otros países y culturas, y de vivir nuevas experiencias –a veces complicadas– ayuda a tomar conciencia de lo que tienes, apreciando más lo bueno, a desarrollar el espíritu crítico –y autocrítico– y a comprender mejor a los demás. Y mi impresión es que las empresas valoran de forma especial a los profesionales que aportan experiencia internacional.

Todavía recuerdo justo antes de partir como becaria hacia Viena que Marta Álvarez, que había sido mi profesora y también había sido becaria unos años antes, me dijo: «En los momentos difíciles, piensa que siempre puedes cogerte un avión y volver». Tengo que decir que no me hizo falta recurrir a esa frase. Aunque hubo momentos duros, la experiencia fue estupenda. Tanto que al cabo de los años volví… a Viena.

 

Referida por: Deusto Business Alumni
Fuente: Deusto Business Alumni