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Deusto Business Alumni

compartiendo crecemos juntos
 

Tribuna escrita por Susana Rodríguez Vidarte

Jueves, 11 Julio 2019

La opinión de Susana Rodríguez Vidarte

 

Susana Rodríguez Vidarte, catedrática del Departamento de Estrategia y Sistemas de Información, de Deusto Business School, es la autora del artículo de opinión publicado en el periódico de Deusto Business Alumni. Bajo el título Comunicando el porqué y cómo se toman las decisiones.
 

Una de las múltiples “lecciones aprendidas” que nos dejó la última crisis económica y financiera fue la necesidad de reforzar los sistemas de gobierno corporativo y luchar contra el cortoplacismo imperante en los procesos de toma de decisiones empresariales. Desde entonces, hemos sido testigos de un importante incremento de la presión regulatoria y de la aparición de nuevos y mayores desgloses e informes (en nuestro entorno: informe de gobierno corporativo, informe de retribuciones, el recientemente aprobado sobre información no financiera y diversidad…), con el objetivo de alcanzar una mayor transparencia y favorecer la “accountability” (rendición de cuentas) de nuestras empresas.


Además, se han desarrollado nuevas métricas ESG (medioambiental, social y de gobierno corporativo) para evaluar la sostenibilidad empresarial y guiar la toma de decisiones de un creciente número de inversores que demandan una gestión empresarial más responsable y/o buscan inversiones con impacto social, y tenemos el innegable reto de definir un modelo de reporte que ayude a las empresas a informar del grado de cumplimiento de los ODS en los que se han comprometido a trabajar en el horizonte 2030.


Nada que objetar sobre la conveniencia de dar a conocer estas cuestiones, pero sí sobre la forma y manera en que se insta a hacerlo, utilizando en muchos casos unos formatos estandarizados, que buscan favorecer la comparación entre empresas, pero que perjudican la relevancia de dicha información.


Y es que la cuestión no es optar entre opacidad y transparencia, sino preguntarse si más información es o no sinónimo de mayor y mejor conocimiento, porque en muchas ocasiones el exceso de información es tan perjudicial como la carencia de la misma. Así que, a pesar de los esfuerzos realizados en estos años, no podemos sentirnos satisfechos con la calidad de la información corporativa de nuestras empresas. Hay margen para la mejora, y la línea de avance pasa necesariamente por reflexionar sobre lo que realmente resulta relevante para el usuario de esa información. Sea este usuario el accionista, -actual o potencial-, el prestamista, el empleado, el proveedor o cliente, o cualquiera de los stakeholders con los que la empresa interactúa, todos, sin excepción, quieren saber si pueden CONFIAR en el buen hacer de esa organización. Es esa la información que necesitan; la que les permite evaluar con qué “reglas de juego” la empresa va a actuar, de qué manera toma sus decisiones, qué aspectos tiene en cuenta y valora, dónde están sus prioridades, cómo percibe su entorno y el papel que en él le corresponde jugar.


Ese es el relato que la empresa tiene que elaborar y poner a disposición de la sociedad a la que sirve si quiere acreditar su “licencia para operar”, y defender su especificidad y valor diferencial. Desde 2013, fruto del trabajo del IIRC (International Integrated Reporting Council) existe un Marco Conceptual en el que apoyarse para la elaboración del denominado Informe Integrado, un documento que recoge “el proceso que la empresa lleva a cabo para crear valor en el corto, medio y largo plazo”. Hablamos del valor creado para todos los stakeholders, (no solo para el capital financiero); valor que se crea con el concurso de todo un conjunto de capitales (humanos, financieros, naturales, relacionales…) sobre los que la empresa actúa y a los que afecta con las decisiones y actividades que sobre ellos realiza y que definen su modelo de negocio; un modelo de negocio con el que la empresa quiere llegar a cumplir su propósito, en el marco de un entorno cuyas oportunidades aprovecha y cuyos riesgos identifica y gestiona adecuadamente, dotándose de la estructura de gobierno adecuada.
 

Realmente, no hay nada de lo mencionado de lo que no se esté informando en la actualidad. Pero se hace de manera parcelada, a lo largo de las diferentes piezas informativas (estandarizadas en su formato, por decisión normativa) que figuran colgadas en las páginas web. El Informe Integrado lo hace, como su propio nombre indica, de una forma radicalmente distinta, resaltando las interconexiones existentes entre todos estos elementos.


No es éste el lugar para entrar a detallar los Principios que deben guiar la elaboración de este Informe, o el Contenido que debe tener, aunque recomiendo a todos los interesados que accedan a la página web del IIRC para comprender mejor el alcance y valor de la iniciativa. Simplemente quiero aprovechar esta Tribuna para reconocer el esfuerzo de todas aquellas empresas (más de 1500 en todo el mundo, algunas de ellas, empresas del Ibex 35) que han pasado a elaborar esta información. Porque es un paso valiente, que solo puede darse cuando se está seguro y orgulloso de cómo se hacen las cosas, cuando se toman las decisiones, con ese Integrated Thinking (término acuñado por el IIRC) que podríamos traducir como Pensamiento Sistémico (por cierto, una de las Competencias Genéricas que tenemos incluidas en el Perfil profesional de nuestros graduados en DBS) y que tan importante es para determinar la calidad de un equipo directivo.


“This higher level of systems thinking is what is required for conceptualizing and implementing new business and economic models. Companies are unlikely to succeed at building sustainable long-term business strategies, economic profit growth, and positive ROIC without leaders who possess the higher levels of cognitive thinking, systems thinking, and crystallized intelligence capabilities that must be applied to more complex levels of innovation and value creation for customers, shareholders and society”. (”The Blueprint for New Accounting: Laying the foundations for Future-Ready Reporting”, junio 2018).


Nadie dijo que dirigir una empresa fuera sencillo; las decisiones del management son difíciles y comprometidas, con impactos muy diversos (económico, social, medioambiental) en diferentes horizontes temporales; y además, siempre, en un entorno de riesgo. Por eso, la sociedad necesita saber que puede CONFIAR en quienes toman esas decisiones, porque lo hacen con “conocimiento de causa”.
 

Referida por: Deusto Busines Alumni
Fuente: Deusto Business Alumni